martes, 18 de marzo de 2014

AMAR MERECE LA VIDA – PONTE A TIRO POR AMOR


El primer lema, grabado en la camiseta que vestían más de 400 jóvenes venidos a Sevilla, España, de toda la provincia claretiana de Bética, a la cual pertenecía el recién beatificado grupo de mártires de Ciudad Real y, con ellos Jesús Aníbal Gómez, expresa elocuentemente el mensaje que ellos nos legaron.

Aquel numeroso grupo de jóvenes, congregados los días 19 y 20 de Octubre pasado para ser protagonistas de la  magna celebración de Acción de Gracias, a una semana de la ceremonia de Beatificación, ponía de manifiesto que a ellos lo que les atraía de los Mártires, es la belleza del acto totalmente gratuito de entregar la vida por un valor supremo: en este caso, amar a Dios  que nos ama por ser hijos suyos. Esos mismos sentimientos expresaban los numerosos peregrinos y habitantes del lugar que replicaron en Tarso, Antioquia, cuna de Jesús Aníbal, la solemne proclamación de la heroicidad de su martirio.
 
Algún periodista comentaba: “El amor humano es necesario para vivir, porque da sentido a nuestros actos. Pero el amor divino, espiritual, transforma la vida de la persona impregnándola de  dimensión trascendente. De ahí brota la fuerza para realizar esos actos supremos como son el perdón, la comprensión, la misericordia, la ayuda mutua. Los mártires encarnaron en sus vidas estos valores que tan necesarios son para la convivencia.”

El segundo lema surge de una canción compuesta, con motivo de la Beatificación, por el cantautor de carisma claretiano Alvaro Fraile. Y fue el título del espectacular acto lírico musical en que, una tropa de 40 muchachos y muchachas de las juventudes claretianas  en Sevilla, pusieron en escena de  manera genialmente original, el momento crucial del martirio en la estación de Fernán Caballero, trayendo a la vida cotidiana la opción de dar la vida por amor, frente a otras opciones que con sus brillos de oropel desvían del camino hacia la plenitud y la felicidad.
 
Estos dos lemas y estos sentidos recuerdos me parecen muy a propósito para encabezar el Blog del Centenario de Nacimiento del Beato Jesús Aníbal Gómez. El espíritu  misionero y juvenil de nuestro mártir es parte viva de nuestra historia. Qué vamos a hacer para que su fuego no se apague? Quienes han muerto como él nos dejan una tarea: dar sentido, sabor y luz a la vida, al mundo; comprometernos a paliar un poco el dolor y el sufrimiento de los demás; aportar nuestro humilde esfuerzo y capacidades siendo evangélicamente luz y sal para la humanización de nuestro planeta.     

P. Orlando Hoyos Naranjo cmf